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A 63 años de la liquidación del ghetto de Cracovia

Conocida como la Praga de Polonia, Cracovia, es una de las ciudades más antiguas y bellas de Europa y fue sede de una de las comunidades judías más pujantes del Este de Europa, la cual contaba en el año 1939 con más de 60.000 miembros.
Durante varios siglos los judíos de Cracovia residieron en el distrito de Kazimierz. Creado en 1335 por Casimiro el Grande, una porción de este distrito fue convertida en un barrio específico para ellos.
Con el correr de los siglos y ya en el año 1930 comenzaron a mudarse a Podgorze, un suburbio al sur de Cracovia ubicado al otro lado del río Vístula. Fue en ese lugar donde los nazis decidieron establecer el ghetto de Cracovia, el cual cobró gran notoriedad luego de la película de Steven Spielberg “La lista de Schindler”.
En 1938 Cracovia contaba con una población judía de 60.000 almas, en 1948, al finalizar el holocausto, el numero había descendido a unos 5.000, actualmente viven allí unos doscientos.
En 1939, con la invasión de los alemanes a Polonia, el general alemán Hans Frank, Gobernador General de Polonia instalado en el castillo de Wawel, buscó convertir a Cracovia en una “ciudad limpia de judíos”, para eso anunció el 3 de marzo de 1941, la creación de un ghetto. Todos los judios (para los alemanes el concepto de "judío" era un concepto racial y no religioso) debían abandonar sus propiedades y pertenencias y mudarse al ghetto de Podgorze, un área de aproximadamente 20 manzanas rodeadas de alambres de púas y paredes de piedra, que estaba ubicada al Sur de Cracovia. Los polacos católicos que residían en esa zona fueron evacuados. A los 16.000 judíos confinados se les sumaron otros miles de las zonas aledañas de Cracovia. Cada departamento del ghetto debía ser compartido por varias familias; el hacinamiento y el empeoramiento en las condiciones higiénicas y sanitarias no se hicieron esperar.
El 30 de mayo de 1942 los nazis comenzaron con las deportaciones masivas, unas 14,000 personas del ghetto fueron enviadas a campos de exterminio y cientos fueron asesinados en el lugar.  El 13 de marzo de 1943 los nazis decidieron liquidar el ghetto de Cracovia, 3000 judíos fueron enviados al campo de concentración de Plaszow y los restantes fueron enviados a Belzec y a Auschwitz, en donde fueron exterminados.
Los restos del ghetto de Cracovia aún hoy siguen en pie, este sitio, así como también la fábrica de Oskar Schindler, son visitados anualmente por miles de turistas. A partir de los años 90, con la liberación de Polonia, ha surgido un renovado interés por la cultura y las tradiciones judeo- polacas, y muy especialmente por el viejo barrio judío de Kazimierz, el cual se ha convertido en un polo turístico-cultural de gran envergadura.
Al hacer un recorrido por la vieja judería pueden observarse tres de las más antiguas sinagogas de Europa, la “Sinagoga de Isaac”, construida en 1640, la “Vieja Sinagoga” (la más antigua de toda Polonia) que data de finales del siglo XV y la “Sinagoga Remuh” creada en 1553, junto con el Cementerio Judío adyacente. También se puede visitar el “Nuevo Cementerio judío”, el cual sigue en funcionamiento y que fue construido en el 1800.
Convertida recientemente en Museo Histórico Nacional, puede visitarse la Botica del Aguila de Tadeusz Pankiewicz, (famosa farmacia comandada por un católico polaco, que luego fue nombrado Justo entre las Naciones por el Museo de Yad Vashem) cuya farmacia fue factor clave en el movimiento de resistencia y ayuda a los judíos dentro del ghetto.
En varios de los bares y restaurantes que han proliferado en Kazimierz,  puede disfrutarse hoy en día de una típica comida judía. Exposiciones, conferencias y cursos de idioma son organizados a menudo en los dos centros culturales existentes en la zona.
Pero sin lugar a dudas el mayor interés popular se centra en el “Festival de música Judía”, que se celebra anualmente en el mes de julio. Miles de turistas de todo el mundo acuden al festival para escuchar música Klezmer, (o la vieja música judía de las villas y shtetls del este de Europa). A estos conciertos, los cuales son organizados por el Municipio de la ciudad, asisten músicos invitados de todo el mundo. Este festival es seguido con gran interés por personas de todas las religiones y etnias en un clima de gran respeto y armonía.
La convivencia entre las religiones y el respeto por las diversidades culturales solo pueden lograrse a través de políticas de integración motivadoras tendientes a eliminar la discriminación y los prejuicios, basadas en el diálogo y el entendimiento mutuo.

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